Grindr EDGE: el plan de $500 al mes que podría cambiar para siempre las apps de citas

 

Si alguien te hubiera dicho hace unos años que una app de citas lanzaría un plan premium de casi quinientos dólares mensuales, probablemente te habrías reído. Suena absurdo, exagerado, casi como una broma creada para Twitter. Pero en pleno 2026, donde la inteligencia artificial está metida en todo —desde tu celular hasta tu refrigerador— Grindr decidió cruzar una línea que nadie esperaba: crear un plan ultra premium llamado EDGE, con un precio que puede llegar a $500 al mes, y que promete transformar la experiencia de ligar usando IA como motor principal.

La noticia no tardó en volverse viral, no solo porque Grindr es una de las plataformas más conocidas del mundo gay, sino porque el precio es tan alto que automáticamente dispara una pregunta incómoda: ¿qué podría ofrecer una app de citas para costar lo mismo que un arriendo, un pasaje de avión o un mes entero de supermercado? Y más aún: ¿qué tipo de usuario realmente pagaría eso?

Por ahora, Grindr EDGE está siendo probado con un grupo limitado de personas en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Lo curioso es que ni siquiera existe un precio único: según capturas compartidas por usuarios, algunos ven el plan en torno a $349.99, mientras otros lo ven cerca del techo máximo de $499.99. Esta variación ya genera sospechas y conversaciones, porque plantea un sistema que podría estar ajustando el precio según el perfil del usuario, el comportamiento en la app o incluso su disposición a pagar. En otras palabras, no solo sería un plan caro: sería un plan caro “personalizado”.

Grindr ha sido claro en algo: EDGE no viene a reemplazar los planes actuales, sino a ubicarse por encima de ellos. Es decir, es un nivel superior incluso al conocido Grindr Unlimited. Esto significa que la app está creando una especie de “primera clase” dentro del mundo del ligue digital, donde algunos usuarios podrían tener acceso a herramientas de búsqueda y visibilidad mucho más avanzadas, mientras el resto sigue en la experiencia normal.

Y ahí aparece la palabra clave: inteligencia artificial.

EDGE se describe como una experiencia “AI-first”, lo que básicamente significa que el corazón del plan no son los filtros, ni los boosts, ni los típicos beneficios de apps de citas. Su promesa es otra: mejorar la calidad de los matches y reducir la sensación de estar perdiendo tiempo. Porque si algo se ha vuelto un problema en el mundo de las citas modernas, es la fatiga emocional del swipe, esa sensación de estar viendo perfiles infinitamente, abriendo chats que no llevan a nada, conversando con gente que desaparece a las tres horas, y repitiendo el mismo ciclo semana tras semana.

Grindr, como muchas otras plataformas, ha entendido que su problema no es atraer usuarios: es mantenerlos. Y para mantenerlos, necesitan venderles la idea de que existe un modo “más eficiente” de encontrar algo real.

Según la empresa, la inteligencia artificial analizaría tu comportamiento dentro de la app: a quién miras, a quién le respondes, qué tipo de perfil te llama la atención, cuánto tiempo permaneces en ciertas conversaciones y hasta tus patrones de mensajería. Con esa información, EDGE podría predecir qué tipo de personas son más compatibles contigo y mostrarte conexiones que, supuestamente, tienen más posibilidades de terminar en algo concreto. Es decir, en vez de pasar horas scrolleando, la app haría el trabajo por ti.

Entre las funciones que se han reportado, destaca un sistema de recomendaciones personalizadas, donde Grindr te mostraría a usuarios que “deberías conocer”, casi como si fuera un algoritmo de Netflix pero para ligar. También se menciona una bandeja especial llamada “A-List inbox”, que priorizaría ciertos chats y pondría en primer plano conversaciones consideradas relevantes. Además, se hablaría de insights o sugerencias que ayudarían a decidir a quién escribirle, reduciendo la típica indecisión de “¿le hablo o no le hablo?”.

En teoría, suena interesante. Incluso suena tentador.

Porque si hay algo que desespera a los usuarios de Grindr, es el caos. La falta de intención clara. La sensación de estar rodeado de gente pero no conectar con nadie. El ghosting constante. Los perfiles vacíos. La repetición eterna de “hola” y nada más. EDGE promete ser el antídoto de todo eso, como si estuviera diseñado para los usuarios que están cansados del juego y quieren resultados.

Pero la pregunta real es si la tecnología puede resolver un problema que no es técnico, sino humano.

Porque Grindr no es solo una app de citas: es un espacio social, sexual, emocional y cultural. Y en ese espacio, las conexiones no fallan por falta de filtros o falta de IA. Fallan porque la gente miente, porque la gente no sabe lo que quiere, porque muchos entran solo por validación, porque el deseo cambia rápido, porque la química es impredecible y porque las relaciones humanas son complicadas incluso cuando hay compatibilidad. Entonces, aunque un algoritmo pueda adivinar qué perfiles te atraen, no puede garantizar que esa persona responda, que sea honesta o que quiera lo mismo que tú.

Y ahí es donde el precio de $500 se vuelve casi una provocación.

Las reacciones online no se hicieron esperar. Mucha gente se lo tomó con humor, diciendo que por ese precio Grindr debería mandarte el match a tu casa con flores y Uber incluido. Otros lo vieron como una señal clara de que las apps están intentando exprimir al máximo a usuarios que ya están emocionalmente agotados. Y también surgió una crítica aún más fuerte: que este tipo de planes podría profundizar una brecha dentro de la comunidad, creando un sistema donde los que pagan más aparecen más, consiguen mejores conexiones y tienen ventajas claras, mientras los demás quedan relegados a la experiencia básica.

En el fondo, EDGE podría ser el reflejo perfecto de la sociedad actual: una donde incluso el amor, el deseo y la conexión humana se convierten en un producto de lujo.

Sin embargo, Grindr defiende la idea diciendo que no se trata de pagar por sexo o por atención, sino de pagar por eficiencia. Por una experiencia más inteligente. Por un algoritmo que te ahorre tiempo. Y eso tiene sentido si pensamos que el tiempo es lo único que la gente moderna siente que no tiene. Si un usuario con alto poder adquisitivo está cansado de perder horas en chats inútiles, quizás pagar cientos de dólares al mes se convierte en una inversión emocional.

Pero también puede verse como algo triste.

Porque la existencia de EDGE es una confesión silenciosa: que Grindr reconoce que su experiencia estándar se ha vuelto agotadora, repetitiva y frustrante. Y en lugar de arreglarlo para todos, parece estar ofreciendo una solución solo para quienes puedan pagarla.

Por ahora, Grindr no ha confirmado si EDGE se expandirá globalmente ni si mantendrá ese precio. La empresa ha dicho que sigue recopilando feedback y que podría ajustar tanto el costo como las funciones antes de un lanzamiento oficial. Eso significa que todavía hay margen para que cambie, pero el mensaje ya fue entregado: Grindr está dispuesto a llevar el modelo de suscripción a un nivel extremo.

Y quizás lo más impactante de todo esto no es que exista un plan de $500.

Lo más impactante es que probablemente sí habrá gente que lo pague.

Porque en un mundo donde las conexiones reales parecen cada vez más escasas, muchas personas están dispuestas a pagar lo que sea por sentir que alguien las ve, las entiende y las elige. Aunque sea a través de una pantalla. Aunque sea con ayuda de inteligencia artificial.

Grindr EDGE no es solo un plan premium. Es una señal de los tiempos. Una prueba de que incluso el deseo se está convirtiendo en un algoritmo… y que la soledad, hoy en día, puede ser el mercado más rentable de todos.